La contaminación que está asolando nuestro planeta en los últimos años, no śolo está provocada por la basura y los productos tóxicos que contínuamente vertimos al medio ambiente. Una cosa tan cotidiana como el encender una bombilla también produce contaminación. La contaminación lumínica.
La contaminación lumínica puede definirse como la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.
La contaminación lumínica tiene como manifestación más evidente el aumento del brillo del cielo nocturno, por reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire urbano.
Efectos
Toda luz enviada lateralmente, hacia arriba o hacia los espacios en donde no es necesaria, no proporciona seguridad ni visibilidad y es un despilfarro de energía y dinero.
A diferencia de los otros tipos de contaminación, no hay ninguna evidencia que indique el hecho de que la contaminación lumínica afecte al ser humano o a su salud, pero es un problema en cuanto al hecho de que impide la visibilidad del cielo y afecta a la composición de la atmósfera superior.
¿Qué podemos hacer para remediarlo?
1- Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.
2- Usar lámparas de espectro poco contaminante y gran eficiencia energética, preferentemente de vapor de sodio a baja presión (VSBP) o de vapor de sodio a alta presión (VSAP), con una potencia adecuada al uso.
3- Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas
4- Ajustar los niveles de iluminación en el suelo a los recomendados por organismos como el Instituto Astrofísico de Canarias o la Comisión Internacional de Iluminación.
5- Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias.
6- Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.
7- Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias. Apagar totalmente las luminarias que no sean necesarias.
Porque estamos muy acostumbrados a la electricidad, a sus comodidades, pero el mundo a subsistido millones de años sin ella, sin nosotros... ¿Qué es lo que nos hace pensar que somos tan importantes? Si ni siquiera sabemos apreciar la belleza de una ciudad sin luz...

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